Un poema de alguien que quiero mucho, un hermano, un amigo, un compañero, espero lo disfrute
OH! que triste y lúgubre día; de que pena y de que vergüenza me llena recordar mis proezas hechas en vida, y hoy, que muerto estoy, he dejado que de mi se posean mis más profundos sentimientos para no desaparecer por siempre. Pero, ¿Qué hacer? ¿Que debo tener? , ya no me quedaba nada, solo la batalla perdida con la vida, mi vergüenza. Simplemente me queda nada y esa nada escribiré para así no desaparecer totalmente, sin robarles al menos una mirada.
Juan Alarcón Rázuri
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