CAPITULO II
Recuerdos
Y se sentó a llorar al pie de aquel árbol donde conoció la felicidad
Corrió como escapando del tiempo, del viento, de su soledad. Se sentía confundido, lastimado, decepcionado de la vida, pero sobre todo, de su cobardía, de ese miedo que lo congelaba y no le permitía enfrentar las situaciones adversas y decir las cosas que debía decir.
En ese largo trayecto sin rumbo se embarco en una balsa de recuerdos tristes, de historias que lloraron en un tiempo pasado, en aquellas pequeñas grandes cosas que lo lastimaron, que lo hicieron débil, que lo arrojaron a dejarse llevar por la vida sin tener un remo para cambiar los cursos no deseados.
Fueros muchas horas, las que estuvo caminado sin rumbo, la lluvia no había parado aun, y empezó a sentir mucho frío, de pronto volvió por unos instantes a la realidad y pudo darse cuenta que estaba muy lejos de su casa, ya la noche empezaba a caer, y comenzaba a ser consciente que llovía, que el frio lo abrazaba desde ya horas atrás, y que no tenía un rumbo determinado.
Daniel decidió caminar un poco más, recordó que cerca aquel lugar se encontraba el parque de los Recuerdos, y que ese parque siempre lo había hecho sentir bien, comenzó a caminar y al llegar cayo sentado al pie de aquel árbol donde conoció alguna vez la felicidad.
Estuvo en blanco por unos minutos, de pronto regreso en sí y comenzó a palpar la corteza de aquel árbol, después de unos minutos de búsqueda, por fin pudo encontrar aquello que sus dedos buscaban, aquel corazón marcado que envolvía una D y una A, aquel corazón que en medio de un silencio hecho a fuerza lo llevo hacia momentos olvidados en aquel baúl muerto que fue cerrado sin llenar……
(RECUERO PRIMERO)
….. aquel día Daniel salía del colegio, iba caminado con unos amigos, conversado de aquella banda de rock que les gustaba tanto, de aquella canción que debía ensayar para la presentación del colegio esa noche, de aquellas chicas que llegarían a verlos, y de la reunión que organizarían para escaparse luego de él espiritualismo protocolar del colegio.
Llegada la hora acordada, Daniel salió rumbo a casa de Cristóbal, habían quedado en reunirse allí a ensayar un rato ya que quedaba tan solo estaba a unas cuadras del colegio. Daniel como siempre llego puntual, diría excesivamente puntual, tanto que el mismo Cristóbal aun no llegaba.
Toco la puerta, pero nadie respondía, a lo que decidió sentarse en el lumbral a esperar que llegue alguien, se puso su reproductor de música y selección una de las de Radio Head, karmapolice. Desconectándose de tiempo y espacio, tomo sus baquetas y comenzó a tocar el suelo como perdido por las notas de aquella canción, tan melancólica, tan para él.
De pronto, una mano se poso en su hombre y Daniel, obligado a volver a la realidad, alzo la cabeza, fue en ese momento que la vio por primera vez….
(RECUERDO SEGUNDO)
…. Era el día de su graduación en el colegio, y ella no llegaba, se habían peleado por algo completamente tonto, y sin embargo todo lo tonto era grande para los dos.
Daniel, decidió llamarla a su celular, pero sonaba ocupado, ocupado, ocupado, de pronto el celular dejo de timbrar, ella lo había apagado.
Todos, los amigos de Daniel iban en pareja, todos tan felices, ya habían hecho las coordinaciones para continuar la fiesta una vez concluida la ceremonia en casa del gordito Alonso, todo parecía perfecto, salvo que ese día Daniel no pudo estar con ella, ni con su padre, ese día le entregaban el diploma por ser el mejor estudiante, ese día odio su suerte…
(RECUERDO TERCERO)
…. Daniel regresaba a casa de la academia, ya faltaba muy poco para su examen de admisión, él se sentía presionado y muy asustado, realmente aún no había decidido qué quería hacer con su futuro, pero a la vez sabía que sus padres tenían los ojos puestos en él.
Aquel día, después de pensar mucho, Daniel se dio cuenta que era inútil obligarse a estudiar algo que aun no lo convencía, comenzó a recordar y cayó en cuanta que toda su vida se había dedicado a hacer lo que los demás querían o esperaban y realmente se cuestionaba de si era lo correcto ir a la universidad a estudiar algo que lo alejaría de su verdadero sueño, la música.
Decidió conversarlo con su padre, aunque con mucho miedo ya que conocía las reacciones de éste, su negativa a lo no convencional, su manera tan cuadriculada de ver el mundo y de su absurda creencia que las decisiones en esa casa eran solo suyas, suyas y de nadie más…..
(RECUERDO CUARTO)
…….Se dieron las 10 de la noche y Gabriel llegaba a casa, Daniel había estado esperándolo para decirle que no quería postular, que aun no sé sentía preparado. Era la primera vez que Daniel iba contradecir a su padre, era la primera vez que llenaba de valor para expresar sus sentimientos, tenía la esperanza de que su padre pudiera entenderlo esta vez.
- Buenas noches papá, como te fue en el trabajo.
- Hola Daniel, bueno todo bien, y dime donde está tu madre.
- Estuvo muy agotada y se fue a descansar temprano.
- Ok, y tú porque no estás durmiendo, dime, mañana tienes el examen y no quiero que llegues tarde.
- Bueno justo de eso quería hablarte, papá, se que tu y mi madre quieren que yo me ponga a estudiar lo más pronto posible.
Se también que es necesario que comience a pensar en mi futuro, sin embargo, siento que aun no puedo tomar una decisión como esta, no estoy seguro si estudiar ingeniería sea lo que me haga sentir bien.
Yo tengo otras paciones y me encantaría darme la oportunidad de vivirla, no me gustaría estudiar algo sin estar seguro. Solo te pido que me comprendas y no me obliguen a tomar el examen, es importante para mi saber que apoyas mis decisiones.
El padre de Daniel, se quedo mirándolo con una severidad que lastimaba todo rastro de compresión, pasaron unos minutos en silencio, y solo movió los labios para decirle;
- Buenas noches Daniel, acuéstate, mañana tienes un examen que dar.
Aquella noche, Daniel lloro su vida, aquella noche se resigno…..
(RECUERDO QUINTO)
……Ese día cumplían 3 años y medio, el tiempo había pasado desde aquella vez, Daniel se había pasado el día recordando como la conoció, él día que se sentaron debajo de aquel árbol y le dio el primer beso, aquel corazón que dibujo jurando que jamás nadie los separaría, aquella promesa que le falto incluirlos a los dos.
Los últimos 8 meses, había sido terribles, la inexperiencia de ambos, la obsesión de ella por las banalidades y el mundo fiesta, la critica naturaleza sentimental de Daniel habían cavado un pozo muy profundo. Ella ni siquiera recordaba la última vez que estuvieron juntos, y él cada día se sentía más solo.
Aquel día tan especial Daniel había decidido buscar la solución, arreglar las cosas con Andrea, volver a encender su corazón. Fue corriendo a buscar el teléfono, y apresuradamente marco su número, pasaron varios minutos para que alguien pudiera contestar;
- Buenas tardes, se encuentra Andrea.
- Si, un segundo por favor……. (Andrea te llama Daniel)
- Aló, hola mi princesa como estas.
- Bien, y tu porque tan meloso.
- Bueno, hoy estuve pensando mucho en ti, y la verdad que me entraron unas ganas locas de recordar nuestras aventuras.
- A qué bueno.
- Y dime, que quieres.
- Bueno te llamaba, porque quiero invitarte a cenar, que dices si vamos a ese lugar que te gusta tanto, luego podemos ir a caminar por el malecón, tomar unos tragos, y bueno tal vez quedarnos juntos, que dices.
- Bueno, la verdad que hoy no pensaba hacer nada, tengo mi cita en el Spa, y bueno luego pensaba descansar temprano. Porque mejor no lo dejamos para otro día.
- A ok, está bien amor, si quieres mañana puedo ir a visitarte, podría ir temprano.
- Mañana imposible, voy al gimnasio y luego he quedado con Evi para juntarnos un rato. Bueno te tengo que dejar se me hace tarde para mis masajes, cuídate, yo te llamo.
- Está bien amor, solo quiero que sepas que te amo si (Pero en ese momento ella ya había cortado el teléfono, y Daniel se invento un “yo también te amo” para apaciguar ese sentimiento de soledad que lo invadía)
Se dio las 9 de la noche y Daniel se encontraba leyendo Los Inmortales, aquel cueto borgiano que mucho deja y poco se lleva. Estaba concentrado, pesando en el perro de la Odisea, cuando un ruido lo perturbo su viaje, era el celular que comenzó a sonar.
Hace mucho nadie lo llamaba, ni ella, se sorprendió y un sentimiento de esperanza lo circundo, pensó que tal vez ella había cambiado de opinión. Se apresuro a contestar, pero sus sueños sus expectativas desaparecieron, la llamada era de su primo Jacobo.
- Primito en que andas, a los años.
- Hola primo como estas, si pues hace mucho que no hablamos. Bueno yo por aquí leyendo unos cuentos.
- Ese mi primito como siempre tan tú, bueno yo aquí primito, estoy por Lima y nada quería ver a mi primo favorito, que dices si hacemos algo.
- Primo, la verdad es que ya me disponía descansar.
- Como que a descansar, no me ves hace un año y sigues siendo el mismo aburrido, que pasa primin.
- No es eso la verdad tuve un día cansado, no pensaba salir hoy.
- No me puedes decir no primo, en media hora paso por ti, vamos a tomar unos tragos y vemos que hacer luego, es fin de semana no puedes estar en tu casa.
- Bueno primo está bien, la verdad que creo que necesito ese trago, pero tu pagas , jajajaja.
- Dale viejito, esta vez la pongo.
- Te espero entonces, me doy un baño en lo que llegas, ok.
- Listo primo nos vemos en media hora.
Jacobo llego a casa de Daniel, como a las 10 de la noche, se saludaron efusivamente y salieron en busca de un bar, conversaron de todo un poco, de los estudios, de los planes y sobre todo del amor.
Daniel le conto a Jacobo que las cosas con Andrea iban empeorando poco a poco, pero mientras habla de todo lo que ella no hacía por él, iba justificando su actitud como si pretendiera limpiar toda la mala actitud de ella.
- Ya ves primito, yo por eso prefiero no tener enamoradas, mi política es tener mejor solo a mis “chicas”, jajajaja.
- Pero no se primo, tengo la corazonada que muy pronto solucionare mis problemas con Andrea (Simulo unas risas para perder aquel tema en sus recuerdos)
Llegaron a aquel bar miraflorino, donde el olor a barriles de ron inundaba el lugar y la variedad de habanos colmaba los más exigentes paladares. Tomaron unos tragos, conversado de la vida, recordando viejas épocas, planeado futuros viajes. Daniel después de mucho tiempo, sentía que respiraba un nuevo aire.
Las copas pasaron y pasaron y ya con la alegría adquirida decidieron ir una discoteca, haber si Jacobo lograba la pesca de la noche. Daniel no estuvo muy convencido de ir por más que sabía que solo iba a acompañar a su primo, sentía como si ir a una discoteca sería traicionara s su enamorada, ella nunca haría algo así, nunca trataría de engañarlo. (Y se seguía inventando realidades, y la seguía justificando internamente), pero a tanta insitencia de Jacobo termino accediendo ir por un par de horas.
Llegaron a la discoteca, sonaba Desert Rose de Erick Johnson, se acercaron a la barra a pedir un trago mientras Jacobo escaneaba a su vampiresa nocturna, de pronto a la distancia Jacobo pudo ver a una chica de espaldas.
- Primito mira eso, ufff esta fuertota esa flaquita.
- Si está bien, pero no se le la cara, como estará.
- Eso es lo de menos mi primo, yo no la quiero para tomarle una foto.
- Jajaja, cuando cambiaras Jacobo.
- Ojala nunca mi primo, ojala que nunca, jajaja.
- Pero enserio, mira ese culo que se maneja, ya parece el culo de tu flaca.
- Oe más respeto huevón, no te pases.
- Es una broma primito, tú sabes que yo respeto mucho a Andreita.
- Oe mira, mira, puta mare, la cagada, tiene macho, ya llego y mira como se la levanta, que suerte de ese brother hoy día cena lomo fino.
Extrañamente, en ese momento Daniel pudo presentir algo, esa chica le hacía recordar a alguien, era un sentimiento intenso, hasta que Daniel pudo percibirlo, se trataba de su Andrea, era ella con otro, era la que debería estar durmiendo, la que nunca lo traicionaría.
La sangre le recorría por las venas, buscado algún desfogue para superar la presión que lo comenzó a besar, el cuerpo se le paralizo, los cristales de sus ojos se quebraron en lagrimas sin sollozos, y en un adiós se desvaneció….
Días más tarde, la busco, le reclamo, ella lloro, y como siempre la perdono……
…… Daniel, paso mucho tiempo sentado bajo aquel árbol, la lluvia ya había cesado hace unas horas atrás, pero él había estado inmerso en tantos triste recuerdos de lo que había sido su vida. Andrea le saco la vuelva un par de veces más, y él la volvió a perdonar, por otro lado su padre seguía siendo ese fantasma que lo atormentaba, que lo intimidaba, su carrera era el karma que tenía que soportar, y encima lo de ese día, pero en fin era solo una raya más al tigre.
Regreso en sí, se percato que había estado sentado bajo aquel árbol más de cuatro horas, ya casi daban las 3.30 de la mañana, seco sus lagrimas y resignado decidió volver a casa, como era usual el siempre aguantaba, por más que reconocía su infidelidad no tenía el valor de darle un giro a su vida.
Estuvo caminando de regreso casa, tratando de ya no pensar en nada más, eso era inútil, siempre seria un tonto si convicciones, nunca escaparía de sus tormentos, y finalmente siempre era el mismo quien los aceptaba.
A dos cuadras de su casa, Daniel cruzo la pista cuando de pronto vio pasar un haz de luz, sint8io un cash en su cerebro, y cayó en una oscuridad.
Vagamente sintió, el sonido de una ambulancia, los gritos de la gente, la voz de unas personas extras, y que alguien le decía entre llantos “no te mueras hijo, resiste mi vida, todo estará bien”, un minuto más tarde la noche más grande de su vida cayó sobre él.
Una hora después, Daniel se encontrado en coma en la cama de un hospital, algún hijo de puta lo había atropellado.