Los luceros más hermosos los descubrí en tu rostro
Caminaba errante por un mundo oscuro, donde el sonido del silencio enfriaba mi corazón
Dos luciérnagas eran mis compañeros, hablábamos de las penas y del amor
En una de esas noches, fue que tropecé con tu voz, en un mundo irreal
Reclamabas una manzana para verte más hermosa
Tu presciencia en medio de toda esa confusión se impregno en mis recuerdos
Y me enamore de eso ojos resplandecientes y esa sutil manera de susurrarle al viento
Y tu mundo se hizo mi mundo, y creamos palacios de cristal y lo adornamos con canciones nocturnas, y tus ojos fueron mi luz, y mi luz fue tu viento, y poco a poco me empezó a enamorar.
Y la noche cada día se fue apartando de los dos, nuestro amor pudo más que miedo, que tiempo, que nuestros intentos fallidos de escapar del amor.
Y tu presencia pudo mas, y me perseguiste por aquellos camino para los que trate de huir, y tu olor me obligo a regresar, y seguías allí, más hermosa que nunca.
No sé por qué aun me recordabas, pero yo te ti no pude olvidarme jamás, eras un zahir, mi zahir, esa cosa que se hace inolvidable a los ojos de los hombres, aquello que los lleva a la locura.
He construido una casa junto a tu mar, he afianzado las velas de mi baraca para no encallar mas en ningún otro mar, he decidido respirar la brisa que me das.
He decidido vivir mirando tu ojos, aquellos luceros que alguna vez llegaron a mí y me regalaron su luz, mi luz, esa nuestra luz.
Me encanta , una historia de un mundo irreal que relata un amor verdadero, de esos que son tan preciados como la vida misma y que se sienten con el alma.
ResponderEliminarJustamente el sentido del amor existe en lo irreal que ae sienre frente a lo verdaderamente construiddo en el mundo
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